Quería abrir un blog que tenía hace mil años, y puse mi correo en blogger, y se abrió este. Completamente olvidado en una parte posterior de mi cabeza. Es como esos momentos en que encuentras una boleta vieja de una compra importante, o entradas al cine con el wachito de turno hace siglos atrás. Esa misma sensación me dio encontrar nuevamente este blog, entre risa y nostalgia.
Ha pasado tanta agua bajo el río, como diría la típica vieja culiá (que ya nos encaminamos a ser). Sobre todo este año que pasó, estaba tan habituada a la idea de verlas unas dos veces por año quizás. Dos veces por año que eran suficientes, por que una de las webadas bacanes de nuestra amistad, es que no hay culpas ni cobrar sentimientos -mentira- Pero en realidad, para mi, vernos es como que no ha pasado el tiempo, como si de alguna forma logramos ponerle pausa una vez que nos despedimos y darle play a la siguiente que nos vemos, sin el sonido en blanco entre medio, sin comerciales. Eso es la raja, al menos eso pienso yo. Juntarnos en momentos de carretes y ocio era lo habitual, toparse en las micros-calles-vida también y saludarse como weona, jaja.
Este año que pasó, nos tocó juntarnos por algo angustiante, horrible y doloroso. Aun lo sigue siendo, otra vez esta puesto el botón de pausa, esperando el momento para poder por fin darle play y continuar. ¿Será una prueba para crecer?
Bueno, no sé. Capaz que ni vayan a leer todo esto, solo quería desahogarme. Por que estoy haciendo dieta y pensé que una manera de distraerme de ese helado gigante que se me aparece a veces, era escribiendo.
Saludos queridos organelos celulares.
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